martes, 27 de septiembre de 2022

MODA SOSTENIBLE

Las tiendas de ropa de segunda mano como nueva tendencia de moda sostenible en redes sociales

La compra y venta de ropa de segunda mano es considerada por muchos como una tendencia nueva. Sin embargo, existen registros de que esta práctica ha estado presente en la sociedad desde muchos años atrás, su origen se dio durante momentos históricos difíciles como la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo con el informe de Comportamiento del Comercio Electrónico en Colombia de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, “para julio de 2020, el número de transacciones realizadas, respecto a julio de 2019, creció un 100,4 %”. Estas cifras incluyen el mercado de ropa de segunda, su crecimiento se debe a que la mayor parte de los jóvenes se han interesado en este nuevo sistema de moda sostenible y se han encargado de promocionarlo por medio de redes sociales como Instagram, Facebook y en páginas de Google como Mercado Libre y OLX. En el caso de Instagram ha tomado especial relevancia gracias a la inmediatez y el alcance que ofrece la plataforma para llegar a más personas.

La pandemia fue un factor que impulsó a las personas a que se vincularan a esta nueva dinámica de comercialización de ropa de segunda mano. Esto se da por diversas razones, la primera es que de acuerdo con Elisa Ferrer, directora de Closeando: “las personas que no se habían animado a comprar por internet antes, se vieron en la necesidad de empezar en el mundo tecnológico desde casa y esto las animó a comprar desde otras tiendas”. Además, la crisis obligó a las personas a ser más racionales en sus gastos, en este caso los de vestuario, y muchas otras que perdieron su empleo decidieron crear nuevos emprendimientos.

En la industria de la moda siempre ha habido una mayor participación de mujeres que de hombres y el mercado de la ropa de segunda mano no ha sido la excepción. De acuerdo con un informe de Thredup, el 70% de las mujeres están abiertas a la posibilidad de comprar prendas de segunda mano. Además, Ana Jimenez, de Go Trendier Colombia, refuerza esta idea al declarar que los más interesados en esta nueva tendencia han sido los jóvenes y que, “los públicos suelen estar dentro de las grandes ciudades, entre personas de los 18 a los 24 años, siendo un 99 % mujeres”.

El cambio climático, la explotación de recursos hídricos y forestales, la contaminación y la explotación laboral que hay tras la moda fast fashion también ha impulsado la creación de nuevas tiendas de ropa de segunda. De acuerdo con Greenpeace, la industria de la moda usa 1.5 billones de litros de agua al año, gran parte de esta es destinada a la producción de algodón que es una de las materias primas más importantes en esta industria, si se tiene en cuenta que en el mundo aproximadamente 750 millones de personas no tienen acceso al agua potable esta cifra de consumo resulta ser escandalosa.

Para la fabricación de prendas en la industria textil se emplean químicos que resultan ser altamente peligrosos, es por ello que Greenpeace ha lanzado diversas iniciativas que buscan hacer cambios en estos procesos en pro del medio ambiente. Además, esta organización pudo constatar que algunas prendas contenían microplásticos que se esparcen en el aire o en el agua durante el proceso de lavado. Por otro lado, la ONG ha denunciado en varias ocasiones las pésimas condiciones laborales, salarios míseros, largas jornadas de trabajo, explotación infantil y trabajo forzado, que se presentan en el sur de Asia, en países como: Bangladesh, India, Camboya, Indonesia, Malasia, Sri Lanka y China.

Según Mónica Cañas, licenciada en etnoeducación y creadora de Closeateplanet, los principales motivos por los cuales incursionó en el mercado de segunda mano fueron: "el amor por el planeta, el cuidado ambiental y el hecho de poder ayudar a los animales callejeros de la ciudad de Pereira". Lo anterior, deja en evidencia que como el emprendimiento de Mónica hay muchos otros con fines que van más allá del lucro, estos tienen un sentido social que por lo general está relacionado con el asilo y la alimentación de la población de animales callejeros de diversas ciudades.

Dentro del mundo de la moda sostenible existen diferentes procesos o dinámicas para la obtención y venta de las prendas. La mayoría de tiendas físicas y virtuales de esta clase tienen tres pasos importantes, el primero es la donación, cualquier persona puede llevar su ropa a los puntos de recolección o se comunica con las tiendas para que las recojan, de esta manera cada tienda crea un banco de prendas. Luego, la ropa pasa por un proceso de higienización y reparación, durante este proceso hay muchas prendas que son descartadas para la venta y se destinan a personas de escasos recursos. Por último, las tiendas físicas exponen sus prendas en los puntos de venta y las virtuales hacen las respectivas fotos para posteriormente publicarlas en las redes sociales.

El trueque o intercambio de prendas es otra práctica muy común dentro de la moda circular o sostenible, para que este proceso se lleve a cabo la prenda debe cumplir ciertos requisitos, como por ejemplo, que esté en perfecto estado, sin rotos o manchas y que su valor estimado sea muy similar al precio que tiene la prenda por la cual se va a intercambiar. Esta práctica se implementa tanto en tiendas virtuales como en tiendas de segunda mano físicas.

Antes del auge de las tiendas de ropa virtuales, las prendas de segunda mano eran conseguidas en bazares o mercadillos que por lo general pertenecían a las iglesias. Claudia Vanessa Diaz es una ama de casa que reside en la ciudad de Pereira, de acuerdo con ella en estos lugares se podían encontrar prendas muy bonitas, en excelente estado y con precios muy bajos. También, afirma que: “en la ciudad se realizaban gratiferias en diferentes sectores, allí la gente llevaba las cosas que ya no usaba y se llevaba de manera gratuita otro artículo o prenda de su gusto”.

Con la creación de numerosas tiendas de segunda mano en redes sociales muchas de las tiendas físicas se han trasladado a ese ámbito, es por ello que se ha reducido el número de tiendas físicas en las ciudades donde las había. Sin embargo, como Claudia, existen muchas otras personas que prefieren comprar ropa de segunda mano que comprar ropa nueva, es por ello que los clientes para este mercado se han mantenido a pesar de los cambios que se han experimentado, inclusive la cantidad de compradores ha aumentado, como ya se mencionó anteriormente.

Algunas tiendas de segunda mano como Closeateplanet, el ropero de Narnia, entre otras, no solo obtienen las prendas a partir de donaciones, sino que construyen sociedades con otras tiendas, por lo general fisicas, donde pueden comprar prendas en excelente estado, a precios muy bajos para surtir sus emprendimientos. Sin embargo, de acuerdo con lo relatado por Mónica Cañas: “en Pereira, al momento de comprar prendas en otros lugares hay una dificultad muy grande y es que, por lo general, los roperos se encuentran ubicados en sitios peligrosos de la ciudad debido a que hay mucho consumo de sustancias psicoactivas”.

Para muchas personas entusiastas de la moda como Carolina Marín, una estudiante residente en la ciudad de Cartago, las tiendas de segunda mano son una buena opción a la hora de comprar ropa, ya que en estas páginas siempre hay una gran variedad de prendas únicas, en buen estado y a precios accesibles. Además, se hace un aporte a la preservación del medio ambiente, se tiene una experiencia de compra personalizada y se fomenta y apoya el comercio local.

Los precios de la ropa de segunda mano varían de una tienda a otra, en esto también influye el estado de la prenda, el trabajo detrás de su obtención e higienización, la marca y el tipo. Por lo general el valor de las prendas está entre $2.000 y $150.000. Cabe mencionar que existen tiendas de segunda mano con precios más elevados, ya que compran y venden prendas de marcas y diseños exclusivos que comúnmente son más costosas.

Una de las principales dificultades del comercio de prendas de segunda mano es el estigma que existe en cuanto a la calidad y limpieza de las mismas. Según Sara Guerrero, una joven que continuamente compra ropa a través de Instagram, a pesar de que le gusta el sentido ecológico de esta iniciativa prefiere comprar prendas nuevas, ya que estas no le generan ningún tipo de duda en cuanto a su procedencia, limpieza y calidad. Sin embargo, de acuerdo con el Instituto para la Exportación y la Moda en Colombia, Inexmoda, “la situación muestra un cambio en los estigmas de los consumidores relacionado con el estatus y la higiene, optando por darle mayor relevancia al consumo consciente”.

En pro de eliminar los estigmas negativos que existen en torno a la ropa de segunda mano, las personas que han creado estas iniciativas adoptaron un discurso más pedagógico que publicitario. De esta manera buscan generar en las personas una reflexión que los lleve a la acción. Así cada vez más personas tendrán un cambio de perspectiva que los involucre en esta nueva tendencia dejando atrás todos los mitos y tabúes que existen en torno a la misma.

Ericka Atehortúa, una joven de 20 años, residente en Cartago y creadora de el ropero de Narnia, una tienda de ropa de segunda en Instagram, asegura que: “quienes llegan a la página son personas a las que les gusta el tema de la moda circular, es como un colectivo que da a conocer el símbolo de planeta, de cuidado, de protección. Compran la ropa de forma consciente y con una intención maravillosa de hacer un pequeño aporte a nuestro planeta”. Aunque no hay cifras exactas, se estima que en la ciudad de Pereira hay aproximadamente 20 tiendas de ropa de segunda mano. En Cartago Valle del Cauca hay al menos 10 tiendas de esta índole, en ambas ciudades estas cifras recogen tanto las tiendas físicas como las virtuales, y las que usan ambas dinámicas de comercialización.